El
espíritu del escaparate es el instinto de protección de los cubiertos
de acero que se unen entre sí, huyendo del óxido. Es como una reacción
química, como el aceite y el agua… El instinto natural del acero hace
que se replieguen entre sí, como si éstos , al no poder escapar ante la
invasión de las paredes del óxido, se unieran entre sí buscando
protección. Este instinto además, viene ligado a la protección de los
cubiertos frente al óxido transmitiendo al consumidor el mensaje de que
sus cubiertos estarán siempre protegidos, bellos y brillantes
eternamente, como un diamante.
La caja de hierro quiere transmitir la idea de bunker, o caja fuerte cerrada herméticamente con tornillos.
"Instinto Inox" Escaparate de pequeño formato dedicado al acero inoxidable.